CONFIDENCIAL.

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.

¿Por quién votar?

¿Por quién votar? Es la pregunta más constante que nos hacemos en estos días los tamaulipecos.

Y es que, más allá de lo que digan las encuestas, es la primera vez en la historia de Tamaulipas, que no hay certeza de quien va a ganar la elección el cinco de junio próximo, y por lo tanto resulta difícil tomar una decisión.

En los tiempos del poderoso PRI, la elección por la gubernatura era simple protocolo. Desde que la cúpula tricolor definía a su candidato, prácticamente estaba definiendo al siguiente gobernador. La oposición no contaba más que para simular una competencia democrática.

En la elección del 2016, cuando el PAN, con el actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, desplazó al PRI del gobierno luego de 80 años de poder absoluto, también se sabía desde semanas antes que el resultado de la elección estaba definido.

Hoy es diferente. No hay quien pueda garantizar desde ahora el triunfo de alguno de los candidatos.

Faltan siete días para que acudamos a las urnas para elegir a quien será el nuevo titular del Poder Ejecutivo durante los siguientes seis años y, le insisto, no hay certeza de quien vaya a ganar.

Cuando a mí me preguntan por quién voy a votar, lo único que respondo es que voy a entregarle el voto al candidato que mejor perfil tenga para garantizarnos a los tamaulipecos que no regresaremos a vivir el infierno que significó hasta hace pocos años la delincuencia.

Es así porque el tema de la inseguridad pública es lo primero que debemos reflexionar al momento de decidir el voto. Sin tranquilidad en las calles no tendremos nada.

Me parece que sería una tragedia para Tamaulipas que regresáramos a esos tiempos idos, no tan lejanos, cuando la entidad vivía condiciones parecidas a las que enfrentan actualmente estados como Michoacán, Guerrero, Veracruz, Guanajuato, Zacatecas, Morelos y otros, con narcobalaceras, ejecuciones masivas, secuestros, extorsiones, cobro de piso, y otra gama de delitos vinculados a la delincuencia organizada.

Nadie quiere regresar a vivir aquella pesadilla que significaba no poder viajar por carreteras sin el miedo a ser asaltado o secuestrado, o a estar con el miedo a flor de piel porque no sabíamos si nuestros hijos iban a regresar sanos de la fiesta o la cena a la que asistieron.

Tampoco queremos de regreso esa angustia que significaba no poder abrir un negocio, por pequeño que fuera, por el temor a que los “malos” llegaran a cobrar piso.

Por eso mi insistencia de que seamos inteligentes al decidir a quién elegiremos para gobernador. No le voy a decir por quien vote, porque se trata de una decisión personalísima.

Pero si le voy a sugerir que se tome unos minutos para que haga un ejercicio de reflexión. Con las fotografías en mano de César, “El Truko”, Verástegui Ostos, de Américo Villarreal Anaya y de Arturo Diez Gutiérrez Navarro, pregúntese usted mismo cuál de los tres candidatos será capaz de enfrentar, y ponerle freno, al crimen organizado, que es el causante de todos los males que vivimos hasta hace poco menos de 5 años.

Otro factor que podría servirle a la hora de decidir el voto, es que investigue como está el tema de inseguridad pública en las entidades gobernadas por el PAN, Morena y Movimiento Ciudadano.

El punto es que usted debe darse prisa en la reflexión, para que el próximo domingo, cuando llegue a las urnas, ya vaya con la certeza de cual boleta electoral cruzará. Le insisto: no nos podemos equivocar. No podemos pensar siquiera en abrirle nuevamente la puerta a la inseguridad.

EL RESTO.

¿CUÁNTO CUESTA? – La diputada de Morena, Úrsula Patricia Salazar Mojica, contrató una defensa de lujo para defenderse del PAN-Gobierno que intenta desaforarla.

Nos dicen que, el abogado, José Isabel Luna Chávez, es parte de una firma tampiqueña de mucho renombre, cuyos servicios no están al alcance de cualquier mortal.

Ante ello, ha sido inevitable el surgimiento de una interrogante morbosa: ¿Cuánto le está costando la defensa a la coordinadora de los diputados morenistas?

Lo malo para la sobrina del presidente, Andrés Manuel López Obrador, es que el litigante podrá ser una “chucha cuerera” en materia penal y otras áreas del derecho, pero en el terreno legislativo, el pasado jueves enseñó demasiada ignorancia durante sus intervenciones ante la comisión instructora.

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com

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