CONFIDENCIAL 

Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA. 

Sí, pero no 

Con “bombo y platillo”, las senadoras de Morena, Olga Sánchez Cordero y Gabriela López Gómez, acaban de anunciar una iniciativa que busca homologar el delito de feminicidio en todo el país. 

Concretamente, el proyecto de decreto busca establecer el tipo penal del feminicidio en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y con ello homologarlo en todas las entidades del país. 

Eso significará que el delito se definiría y se castigaría igual en todo el territorio nacional. No habría necesidad de tenerlo en los códigos penales. 

“ Al tratarse de una Ley General, esta modificación dar la pauta para que todas las autoridades que tengan la obligación de investigar y sancionar el delito de feminicidio tengan un parámetro de razonamiento y argumentación, que impidan cualquier resquicio de impunidad o error en la integración de las carpetas de investigación”, argumentan. 

En la letra, la iniciativa es extraordinaria. Merece un aplauso unánime de toda la sociedad. 

Sin embargo, hay un “pero”. Y es un “pero” muy grande: los delitos, cualquiera que sean, no se inhiben o frenan con nuevas leyes o soportando las ya existentes. Esa es una verdad dura, pero inobjetable. 

En ese, hay que decirlo con todas sus letras, la iniciativa de las senadoras morenistas, será un sentido de éxito en la ley, pero un fracaso en la realidad, porque los feminicidios seguirán ocurriendo, incluso con mayor incidencia, a pesar de que la nueva norma prevea sanciones de más severidad. 

Desafortunadamente eso es algo que los legisladores y los mismos gobiernos no han querido entender. Llevan al menos tres décadas metidas en esa terquedad de querer combatir los delitos a base de decretazos legislativos, con el evidente fracaso que ello tiene significado. 

Las estadísticas criminales son contundentes. No hay un solo delito que vaya a la baja. Particularmente el feminicidio ha venido creciendo alarmantemente en los últimos siete años. De acuerdo con el sistema nacional de seguridad pública, la incidencia se “disparó” a partir del 2016. 

En 2015 hubo 36 feminicidios, pero en 2016 hubo 63; en 2017, 62; en 2018, 81; en 2019, 68; en 2020, 73; en 2021, 82; y en 2022, 82. 

El problema, le insisto, es que diputados y senadores, y los mismos poderes ejecutivos, se resisten a buscar otra vía alterna para frenar los delitos, tal vez porque lo que en realidad buscan en cada nueva reforma legal, no es la solución de fondo al problema social sino el aplauso inmediato. 

Para decirlo más claro, lo que muchos legisladores pretenden en cada iniciativa es verso y sentirse como héroes sociales, aunque para ello recurran al engaño a través de una iniciativa que no materializará ningún resultado. 

En ese propósito de engaño social les ayuda, y mucho, el hecho de que los ciudadanos no estamos obligados a conocer de Derecho, por lo que la gran mayoría no son capaces de percibir la estafa que legisladoras, como el caso de Sánchez Cordero y López Gómez, están tratando de vendernos. 

Ojalá que, en algún momento, entre los miles de diputados y los 132 senadores del país, surja alguno, o algunos, que actúen de buena fe y exploren rutas de solución más viables. 

Lo único que se requiere es voluntad para entender que los delitos solo se frenan a través de dos vías, entre las que, por supuesto, no figura esa absurda idea del “abrazos no balazos”. Esa es una estupidez, por más que provenga del presidente, Andrés Manuel López Obrador. 

Una de esas vías es la prevención. No se requiere ser un experto en criminología o criminalística, para comprender que mientras no haya una verdadera estrategia de prevención del delito los resultados de fracaso seguirán garantizados. 

La prevención se hace formando nuevas generaciones con valores bien arraigados, como la honestidad, el respeto y la legalidad. Un niño que crece con ese conocimiento será un adulto que difícilmente delinquirá. 

La otra ruta es la aplicación de la ley a rajatabla. Cuando una persona sabe que una infracción a la ley tendrá consecuencias, seguramente lo pensará dos veces antes de dar ese paso. 

Así de simple esta la formulación. El problema, le insisto, es que legisladores y gobernantes buscan aplausos y no soluciones. 

ASI ANDAN LAS COSAS. 

roger_rogelio@hotmail.com 

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