CONFIDENCIAL  

Por ROGELIO RODRÍGUEZ MENDOZA. 

Plaga de “chapulines”. 

El “chapulineo” es una práctica viciada en el ámbito legislativo. Lleva años arraigada, sin que nadie haga el mínimo intento por combatirla,  a pesar de tratarse de un fraude flagrante a la voluntad ciudadana expresada en las urnas. 

Para quienes se pregunten lo que es “chapulineo”, le diríamos que es esa costumbre de los legisladores, de “brincar” de un partido a otro, o sencillamente declararse sin partido, de acuerdo a la conveniencia personal o de grupo. 

Aquí en Tamaulipas tenemos ejemplos de sobra. De hecho, la actual legislatura, la 65, es la que más “chapulines”, o “chapulinas”, ha tenido 

Precisamente, esta semana reciente, dos diputadas, Leticia Sánchez Guillermo y Consuelo Lara Monroy, “chapulinearon” al brincar a la bancada de Morena. 

De hecho, ambas son diputadas porque Morena las postuló en su momento, pero ya investidas como tal se dejaron seducir por los panistas. La primera se sumó formalmente a la bancada del PAN cuándo apenas iniciaba la 65 legislatura, y la segunda se declaró diputada sin partido meses después, aunque en los hechos entregaba su voto al panismo. 

El punto es que, ambas regresaron a Morena, con lo que se convirtieron en “chapulinas” por doble ocasión. 

El espacio no alcanzaría para enlistar tantos ejemplos de “chapulines” y “chapulinas” en el Congreso del Estado, y es precisamente por eso que traemos el tema a este espacio. 

¿Por qué nadie hace nada?, seguramente se preguntará usted. La respuesta es sencilla: porque los principales obligados a ponerle “candados” a la ley, para acabar con ese fraude electoral, son los legisladores, pero resulta que son los que más se benefician de esa práctica. 

En ello está la explicación del por qué los legisladores han permanecido tantos años de brazos cruzados, sin importarles que se tuerza la voluntad ciudadana expresada a través del voto. 

Porque eso es lo que significa el “chapulineo”: un fraude electoral. 

Las cosas ya rebasaron los limites de la decencia, y por lo tanto es momento de que, desde la sociedad empujemos para que se establezcan en la ley disposiciones que impidan que un diputado pueda cambiar de partido. 

Si un diputado resulta electo bajo la siglas de un partido, debe concluir su periodo de ejercicio con ese mismo partido, y punto. Es urgente hacer algo para acabar con esa plaga de “chapulines” y “chapulinas”. 

EL RESTO. 

PREGUNTAS OBLIGADAS.- ¿También el año próximo habrá una doble ceremonia del Grito de Independencia? ¿Se atreverá el alcalde capitalino, Eduardo Gattás Báez, a empatar una ceremonia con el gobernador Américo Villarreal Anaya? 

Por supuesto que no. Lo de este 15 de septiembre no se trató para nada de un impulso patriótico. En realidad, la intención fue simplemente desafiar y hacerle mofa al gobernador saliente.  

Para desfortuna del alcalde Gattás, contra lo que él cree, hay un amplio sector de la sociedad victorense que reprueba esa actitud pandilleril. Tan fácil que era esperar 15 días y, a pesar de lo que hacen en el bando contrario, dar muestra de civilidad política y cordura. 

SEMANA DECISIVA.- La que hoy inicia podría ser una semana decisiva para el futuro de Tamaulipas. 

Por un lado, es muy probable que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, resuelva la impugnación presentada por el PAN contra el resultado de la elección por la gubernatura. 

Cualquiera que sea el sentido de la sentencia, será decisiva para Tamaulipas. Hay una gran expectativa entre la ciudadanía por conocer lo que decidirán los magistrados electorales. 

Por otra parte, también esta misma semana, el gobernador electo, Américo Villarreal Anaya, podría anunciar oficialmente los nombres de quienes integraran su equipo de trabajo en la administración estatal, que inicia el uno de octubre. 

Habrá que estar pendientes. 

ASI ANDAN LAS COSAS. 

roger_rogelio@hotmail.com 

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