ENEMIGOS DE PAPEL

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

POR: Alejandro Martínez Castañón

Estamos frente a un momento político trascendental parar la vida pública de Tamaulipas. Estamos frente a una alternancia presionada de forma desmedida de la oposición y frente a un partido en el poder con una férrea intención de su permanencia.

En ambos casos, estamos en peligro y entonces me viene las preguntas: ¿Dónde corremos el menor riesgo? ¿Quién garantiza la seguridad de nuestro voto? ¿Hasta dónde puede ser rastreable e incluso imputable lo que emitamos? En todos los casos, estamos en ¿Dónde no podemos estar en peligro de extinción?. Quisiera ser adivino pero sin serlo (vale mas ceritus paribus),es claro, donde se corre el menor riesgo y dónde está “garantizada” dicha voluntad.

No nos extraña un panismo lleno de artimañas y no nos extraña a un morenismo que conecta a un alfil con la supremacía del lopezobredarismo (según los medios). Los días pasan y cada segundo mientras escribo, se agota. Pero que está de por medio aparte de los intereses políticos y económicos existentes y pre-preexistes (por no largar más la palabra). Pero como político y administrador público considero que ya vivimos una crisis severa: 1) de decisionismo; 2) de valores políticos y éticos; 3) de valores humanos que no han hecho otra cosa que destruirla en su misma razón de existir; si no de vivir encarnizadamente una lucha de poder, válida pero que México, este hermoso país, ya ha pasado por mucho.

Tenemos frente a nosotros un enfrentamiento a una nación que olerá a podredumbre que no existirá manera de “despertarla” o tal vez, un verdadero Mesías.

Espero que los partidos políticos cuenten con una madurez impecable para que el proceso transite con el debido decoro (mis mejores deseos), y que al final gane el mejor sin artificios mucho menos artimañas,

Tamaulipas esta urgido, “necesitado”, de un gobierno transparente, nacido en los cuatros principios cardinales: fortaleza, templanza, prudencia y justicia; y sobre todo la valentía sembrados en una cama de gratitud y en la añoranza de quienes soñamos en Tamaulipas como una entidad altiva y heroica.

Necesitamos lograr de nuestro Estado uno que podemos relucir y sacarlo de un ostracismo que nadie voltea a ver, un Tamaulipas del hartazgo. Quitar de la memoria a quienes fueron secuestrados y alejados de sus familias.

Un Tamaulipas en el que dormiremos con puertas abiertas de par en par con la confianza de que uno cuidaba al otro.

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