Florita Chávez mujer de sabiduría y ejemplo

A sus 97 años, cada día deja grandes enseñanzas tanto de fe, como de sus talentos y habilidades.

Por: Marissa Sánchez

Florencia Chávez Flores, quien celebró feliz y agradecida el Día del Amor y Amistad, recibiendo un gran ramo de flores, de parte de  uno nieto que radica en los Estados Unidos, llamadas, visitas a su hogar,  ya que ha sembrado tanto en la vida de los demás dejando un gran legado de Amor y Amistad para quien la conocen y aprenden de ese don de sabiduría a sus 97 años de edad.

Cada día su rutina es elevar sus oraciones a Dios para que interceda por todos sin importante si le conoce o no, para que pase el mundo, cada ser humano su adversidad de la mejor manera, así como leer de las sagradas escrituras diarias y pasar a sus cuadernos los pasajes y la enseñanza que le dejan cada uno de ellos.

Así como también, hacer sus tareas de aseo personal lo más autosuficiente posible para seguir con los pasatiempos de pintar revistas de mándalas que recibe como presentes de sus hijos, nietos, que aprecian su realzado trabajo.

Además de que su mejor terapia y pasión de su vida ha sido tejer con sus hilos y estambres, llevando a la fecha un sin número de artículos que ha confeccionado.

Cabe de mencionar que hace dos años de que se realizó su historia estaba bordando una colchita para una de sus tataranietas que estaba por nacer y al transcurrir sigue haciendo de sus creación terminando hace días un gorro ya que por la temporada lo podría necesitar para cubrirse su cabeza o no faltaría a quien otorgárselo.

Nació un 26 de Octubre de 1925, Madre de seis hijos, 17 nietos, 26 bisnietos 6 taranietos, siempre ha sido de ejemplo para su familia y quienes le conocen y la aprecian ya que al compartir con ella aun así fueran unos minutos siempre hay que admirar gracias a estos tantos atributos que Dios le ha concedido y que dejan enseñanza y sabiduría de una gran maestra que dio clases a muchas generaciones en su tiempo y que dejó su carrera para cuidar a su amada suegra quien padecía cancer.

Su memoria clara de acontecimientos y de nombres de alumnos y su niñez, juventud y como logró ser maestra las describe con tanta lucidez y le da gracias a Dios porque su infinito amor le ha permitido ser feliz.

Recordó a su historia una experiencia de su recordado padre quien vivió sus 100 años cuatro días, pero decía que la mujer siempre debía estar en casa en las labores y ella le decía que ella tenía que ir a la escuela aprender y cumplir sueño de maestra, y le batallo pero se le permitió y logró ser la mejor de las maestras que sus alumnos aprendieran de las clases y de los oficios y habilidades como el tejido.

Añadió que sus hijas les enseñó de sus talentos y el de su fe y creencias en Dios para que fueran personas de bien y de ejemplo en este lapso en la tierra hasta que concluya la labor aquí.

En cuanto al tejido a dos de sus nietas y hoy día les gusta tejer tradición que se está perdiendo pero era una de las mejores terapias para disfrutarse cada día.

Interminable compartir de las enseñanzas de la maestra Florita, pero aún está dispuesta a compartir de las exprencias al tejer y que esta tradición se vuelva retomar y valorar ya que cambiaria la vida en muchos aspectos al mantener la mente, el alma y corazón ocupados y no pensar en las contrariedades y azotes de la malas decisiones que no darán felicidad.

Gracias maestra, un Honor, volver a escribir de sus privilegiados dones.

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