La columna

¿Quién ganó el debate?

Por Alejandro Martínez Castañón

La noche del domingo 24 de abril desde temprana hora los equipos de campaña preparaban a sus huestes, en el terreno digital, para lo que sería el primer debate organizado por el Instituto Electoral del Estado de Tamaulipas.

Como sabemos son tres los candidatos que acudieron al llamado del órgano electoral local para celebrar dicho ejercicio democrático de contraste de ideas y argumentos.

Para la tristeza y decepción de muchos porque de esa tercia saldrá el próximo titular del Poder Ejecutivo del Estado no fue un debate de ideas claras, concisas, factibles e incluso podría decir que construyeron castillos en el aire.

Por un lado se presentó Arturo Diez Gutiérrez Navarro con líneas discursivas dispersas y con un énfasis desmedido del conocimiento obtenido en sus recorridos por la geografía tamaulipeca. Trató de imitar un estilo de Samuel García que definitivo no va con el y mucho menos lo representa.

Por otro lado, César Verástegui Ostos “El Truko” con una capacidad argumentativa pobre aunque con datos duros que obligadamente, debido a su paso por la Secretaría General de Gobierno, era de esperarse tuviera un manejo de la numeralia clara o como decimos “al dedillo”. Le sumamos un par de ataques sin mucha precisión o con falta de planeación en contra de sus adversarios que de haber tenido esa capacidad los pudo haber explotado y sacado suficiente provecho.

Y lastimosamente vimos a un Américo Villarreal Anaya, el real y el del metaverso o de la dimensión desconocida. El que leía lo que llevaba preparado con energía y fuerza (estoy seguro que hasta en negritas le pusieron donde tenía que elevar la voz); y el Américo que intentaba improvisar, sin éxito, con una voz que no llegaba a intimidizar (sic) absolutamente ni a un recién nacido.

El claro común denominador de la ecuación fue una larga lista de buenos deseos, una exposición con acordeón del reciclaje de políticas públicas de administraciones pasadas, candidatos sin capacidades discursivas y argumentativas, que ni con su derecho de réplica aprovechaban la oportunidad de asestar un golpe a sus adversarios y posicionarse entre el electorado.

Titulé esta colaboración con la pregunta ¿Quién ganó el debate? Y en una opinión humilde diría que Ana María Lomelí quien de moderadora se transformaba en entrevistadora ante la evidente incapacidad de los contendientes de explicar el cómo sí hacer las cosas porque sólo de esa manera, a tirabuzón, obteníamos datos o información muy mermada, valga la pena decirlo, de la cual pudiéramos emitir juicios de valor. Mi felicitación a Ana María por ser la virtual ganadora del primer debate.

Lo único que claramente tenemos seguro todos los tamaulipecos es que el próximo Gobernador de Tamaulipas, a decir de las propias denostaciones de los candidatos, será aquel cuyo sobrenombre empiece con la letra T: El Truko, el Tibio o el Tarugo. Así el nivel y la calidad de la política y del debate en nuestro bello Estado.

Nos leemos pronto, queridos lectores.

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