A partir de ayer, entró en vigor la regulación del uso de dispositivos digitales en las escuelas de todo el país. En Educación Básica según el secretario de la SEP (Secretaría de Educación Pública), Mario Delgado Carrillo, en Primarias y Secundarias, públicas y privadas se restringirá el uso de teléfonos celulares durante las clases y los recesos. Se infiere que las maestras y maestros de preescolar, primaria y secundaria limitarán su uso en los salones de clases y los recesos, pues educar con el ejemplo, es una de las principales estrategias didácticas.
Si los alumnos no traen celulares durante sus 4, 5, o 7 horas en que están en la escuela, es muy bueno que busquen alternativas con el apoyo de sus directivos y maestros, para gastar sus tiempos libres entre clase y clase y durante los “descansos”. La SEP recomienda que se promuevan los juegos de mesa como el Ajedrez, principalmente, aunque también las damas chinas, las damas españolas y el juego del dominó, pues todos ellos, favorecen la convivencia y la formación de buenos hábitos y habilidades.
Por otra parte, la lectura y el deporte serían soporte importante para que los adolescentes desarrollen sus potencialidades físicas e intelectuales, razón por la que dichas acciones también deben facilitarse con materiales y los espacios para leer y practicar deportes diversos. Dependerá mucho de los directivos, convertir las escuelas en espacios de movimiento, diversión y descubrimiento de las capacidades que pueden desarrollar los estudiantes mediante el trabajo en equipo y la dotación de los materiales de juegos diversificados para que los estudiantes se sientan atraídos a practicar un determinado juego de mesa, o el deporte de su preferencia. Un universo de decenas de millones de adolescentes aprovechará el tiempo y superará los mil y una dificultades que ellos enfrentan durante su desarrollo.
Por ejemplo, según artículo de Laura Poy Lozano, publicado ayer (martes 3 de nov.) del periódico “La Jornada”, la ENCODAT (Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco), del año 2025, revela datos preocupantes, tanto para las autoridades del gobierno de la República como para la SEP, los directivos de las escuelas y sus maestras y maestros. Según la encuesta, la población entre 12 y 17 años de edad nos dice de la existencia de altos porcentajes de ansiedad y frustración entre los jóvenes. Si un buen porcentaje de ellos reflejan ansiedad, frustración, baja autoestima, malestar psicológico, y ha vivido momentos de violencia y abuso sexual; si todos esos porcentajes de casos son mayores al 10 %, como lo demuestra la encuesta, la responsabilidad de directivos y maestros en cada institución es enorme.
Si en cada escuela de 500 o mil alumnas y alumnos, el ejército de estudiantes que requieren apoyo psicológico y para el manejo de sus emociones es de 50, 100, 200 o más en cada institución. Eso implica mayor responsabilidad y profesionalismo en la plantilla docente de cada institución, pero también se demandan responsabilidades de los municipios, entidades y la federación para cuidar que no falte personal en las escuelas y que en todas ellas no falten los psicólogos, los orientadores y los trabajadores sociales. Para cumplir con los, alrededor de 30 millones de estudiantes de educación Básica, se requiere mayor inversión en la generación de ese tipo de plazas laborales, es decir, mayor presupuesto, tanto para educación como para el sector Salud.
