Si Magaly Deandar no representara una amenaza política, ¿por qué habría interés en borrarla de las noticias?
La pregunta surge de la nota de Fabián Meléndez: reporteros de Reynosa denunciaron que desde Comunicación Social del Ayuntamiento encabezado por Carlos Peña Ortiz se les habría pedido limitar la información sobre la diputada. Según esos testimonios, la petición habría venido acompañada de advertencias sobre retrasos o cancelaciones de convenios de publicidad oficial.
Son señalamientos de periodistas que solicitaron anonimato, todavía pendientes de corroboración. Pero su gravedad exige una respuesta clara del gobierno municipal. No basta con guardar silencio: corresponde explicar si existieron esas instrucciones, quién las transmitió y con qué criterios se distribuye la publicidad oficial.
Porque el dinero del Ayuntamiento no sale del bolsillo de Makito. Es dinero público. Y ningún alcalde tiene derecho a convertirlo en premio para quienes promueven a sus favoritos o en castigo para quienes informan sobre una figura que le resulta incómoda.
La presidencia municipal no es una agencia de campaña ni Reynosa tiene dueño.
De confirmarse la denuncia, estaríamos ante una administración que pretende intervenir en la conversación pública rumbo a 2027 utilizando los recursos y las relaciones institucionales del municipio. Una forma de hacer política que revela debilidad: cuando faltan argumentos para competir, aparece la tentación de cerrar el micrófono ajeno.
Magaly mantiene recorridos y encuentros en las colonias, de acuerdo con la información proporcionada. Su actividad merece cobertura por su interés público, igual que la de cualquier otro perfil. No necesita el permiso del alcalde para aparecer en las noticias.
¿Se ha convertido en el tormento político de Makito? La presunta intención de limitar su presencia mediática alimenta esa lectura. Si el señalamiento es cierto, el propio Ayuntamiento estaría reconociendo cuánto le incomoda verla crecer.
Pero conviene poner cada cosa en su lugar: esta nota no contiene encuestas que permitan asegurar que Magaly será candidata o que ganará arrasando. Su fuerza electoral deberá demostrarse con respaldo ciudadano. Lo que sí puede sostenerse es que intentar silenciar a una posible contendiente sería una pésima respuesta a su presencia política.
Según los reporteros, también se habría solicitado mayor difusión para otros aspirantes. De comprobarse, el problema sería doble: reducir la visibilidad de una figura y favorecer a otras mediante presiones ligadas a la publicidad oficial. El gobierno convertido en administrador de reflectores electorales.
Makito debería entender algo elemental: un convenio publicitario no compra la conciencia de un periodista. Tampoco convierte a un medio en empleado de la Presidencia Municipal.
Si considera que su administración tiene resultados, que los presente. Si sus favoritos tienen propuestas, que las defiendan. Y si Magaly les disputa el respaldo de Reynosa, que compitan frente a la gente.
Porque una alcaldía se gana con votos. Pretender decidir desde Comunicación Social quién puede aparecer en las noticias sería confundir el servicio público con el control político.
A Magaly le corresponde demostrar su fuerza en las calles. A Makito, responder por los señalamientos sobre su gobierno. Los ciudadanos merecen escuchar a todos, aunque a quien ocupa la silla le incomode.
EN OTRO TEMA.., La transparencia no se demuestra con discursos, sino con información pública accesible y cuentas claras sobre el destino de cada peso.
Por eso resulta pertinente la participación de Transparencia para el Pueblo de Tamaulipas en la Jornada de Profesionalización Municipal en materia de Rendición de Cuentas 2026, organizada por la Auditoría Superior del Estado. Capacitar a los servidores públicos municipales es un paso necesario para que conozcan sus obligaciones y sepan cómo cumplirlas.
Desde la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, a cargo de Norma Angélica Pedraza Melo, este esfuerzo acompaña la visión del gobernador Américo Villarreal Anaya de fortalecer las instituciones y ponerlas al servicio de la ciudadanía.
Pero el verdadero resultado deberá verse después de los cursos: en solicitudes de información atendidas oportunamente, portales actualizados y documentos que permitan conocer cómo se toman las decisiones y cómo se ejerce el presupuesto.
La capacitación cobra sentido cuando mejora la atención al ciudadano y reduce los espacios para la opacidad. Porque rendir cuentas no es una cortesía del funcionario: es una obligación frente a la sociedad.
POR OTRA PARTE…, La universidad demuestra su compromiso social cuando lleva el conocimiento hasta donde hace falta. Ante la amenaza del gusano barrenador del ganado, la Universidad Autónoma de Tamaulipas está poniendo sus capacidades científicas y veterinarias al servicio de los productores.
Bajo el impulso del rector Dámaso Anaya Alvarado, la participación de brigadas, especialistas y estudiantes reúne tareas fundamentales: capacitación en las comunidades, vigilancia epidemiológica y atención veterinaria en campo. Es una respuesta que reconoce que los problemas del sector rural requieren presencia, preparación y coordinación.
La vinculación con el Gobierno del Estado, los municipios, las autoridades de salud animal y las asociaciones ganaderas resulta indispensable. Ninguna institución puede enfrentar por sí sola una amenaza de esta naturaleza; compartir información y sostener el trabajo conjunto será tan importante como poner en marcha el plan.
Especial relevancia tiene el acompañamiento a pequeños y medianos productores. Para muchas familias, sus animales representan años de esfuerzo y una parte esencial de su sustento. Acercarles orientación y asistencia especializada significa atender una necesidad concreta del campo tamaulipeco.
El desafío será dar continuidad a las brigadas y evaluar los resultados de sus intervenciones. La UAT aporta así una de sus mayores fortalezas: convertir la formación profesional y la investigación en servicio a la comunidad. Porque una universidad cercana no solamente estudia los problemas de su estado; también participa en la búsqueda de soluciones.
Y PARA CERRAR…, Gobernar también significa atender lo que la gente enfrenta todos los días: un puente deteriorado, un crucero en malas condiciones o un espacio público que necesita mantenimiento. En Matamoros, las acciones anunciadas por el alcalde Beto Granados apuntan a esas necesidades concretas.
La rehabilitación del puente peatonal de Sendero Nacional, a la altura del ejido Los Arados, merece especial atención. Después de años de deterioro, su intervención responde a una necesidad de los vecinos y, particularmente, de los estudiantes que lo utilizan para llegar a los planteles cercanos. La renovación del barandal es parte de una obra cuyo valor estará en ofrecer un paso seguro para sus usuarios.
También resulta necesaria la reparación del crucero de Pedro Cárdenas y Longoria. Atender las ondulaciones y renovar la carpeta asfáltica permitirá mejorar una superficie por la que circulan diariamente numerosos automovilistas. Durante los trabajos será importante mantener una señalización adecuada e informar sobre las afectaciones al tránsito.
A estas obras se suman las labores de limpieza y conservación de espacios públicos, donde la participación ciudadana ayuda a sostener los resultados del trabajo municipal.
Beto Granados tiene en estas intervenciones la oportunidad de demostrar que la atención a la ciudad se construye con acciones constantes. El siguiente paso será concluirlas con calidad y darles mantenimiento, porque para las familias una obra cuenta cuando mejora sus recorridos, su seguridad y su entorno.
