En un histórico revés para el Partido Republicano en el sur de Estados Unidos, la legisladora demócrata Gina Hinojosa ganó la elección a la gubernatura de Texas tras derrotar al gobernador Greg Abbott, quien buscaba un cuarto mandato consecutivo, de acuerdo con las proyecciones de NBC News.
Con esta victoria, los demócratas recuperan el control del gobierno texano por primera vez desde 1995, rompiendo más de tres décadas continuas de supremacía conservadora en el estado.
Hinojosa marcará un precedente al convertirse en la primera persona de origen hispano en encabezar el gobierno estatal.
La derrota de Abbott frena su aspiración de convertirse en el mandatario con mayor permanencia en la historia de Texas.
De acuerdo con la cadena NBC, aunque la campaña republicana superó a la aspirante demócrata por decenas de millones de dólares en presupuesto, el cambio demográfico y el desgaste de la administración frente a problemáticas estructurales inclinaron la balanza en su contra.
Nacida y criada en el Valle del Río Grande, Hinojosa forjó su carrera como abogada en derechos civiles y laborales antes de llegar a la Cámara de Representantes de Texas en 2016. Durante la contienda electoral, colocó a la educación pública como el eje de su plataforma, comprometiéndose a destituir al comisionado estatal de educación ante el deterioro en el desempeño escolar derivado de los recortes presupuestales.
Otro factor determinante en la contienda fue la disputa en torno a los centros de datos tecnológicos. Pese a que las zonas rurales habían respaldado sólidamente a Abbott en comicios previos, el descontento creció ante la instalación de más de 500 de estas infraestructuras y la severa presión que ejercen sobre la red eléctrica del estado. Aunque Abbott suspendió la emisión de nuevos permisos en septiembre para auditar su impacto, Hinojosa capitalizó la inconformidad acusando al mandatario de comprometer los recursos de la entidad en favor de grandes donantes privados.
Asimismo, Hinojosa conectó de forma directa con la comunidad latina —que representa aproximadamente una tercera parte del electorado texano— a través de asambleas comunitarias en español y pautas publicitarias bilingües.
Frente a la embestida discursiva de Abbott, quien la tildó de "radical" por sus posturas en torno a derechos de minorías y tratamientos de afirmación de género, Hinojosa redirigió el debate hacia las presiones económicas de los hogares texanos:
“Quieren basar toda su campaña diciendo que soy 'demasiado woke'. Yo planeo enfocar toda mi campaña en el hecho de que la clase trabajadora está en la quiebra. Esa es la diferencia. Soy Gina Hinojosa. Mis pronombres son mamá, texana y próxima gobernadora”.
Ambos candidatos concluyeron la contienda sin haber celebrado ni un debate formal, luego de que Abbott rechazó las invitaciones a contrastar propuestas, lo que llevó a Hinojosa a realizar un debate simbólico a las afueras de la Mansión del Gobernador a mediados de octubre.




