Los retos de la vida diaria de 11 mujeres de fe sanfernandenses integrantes del grupo de matachinas, Estrellas de María, ha sido un gran privilegio vivir el apostolado, ya que han vivido gratitud y gozo esta devoción por ya dos años; indicaron.
Para la damas: Yolanda Ibarra, Aracely Muñoz, Nelly Reyes, Graciela Garza, Celia Dávila, Yadira Alvarado, Alma Cruz, Yadira Ibarra, Argelia Coronado, Silvia Mireles, Maty Salinas; quienes bajo la dirección del párroco Daniel Romero de la parroquia Guadalupe, han vivido experiencias que reafirman testimonios personales y de equipo que el servir a Dios da gran paz y consuelo en los desafíos de la vida.
Describen que dos veces por semana una hora y cuarto, ensayan de las danzas terminando fortalecidas en servicio preparatorio.
Relataron que estos dos años, han danzado en tramos de hasta 8 kilometros y que al llegar las capillas no hay cansancio, sino alegria y agradecimiento por servido una danza más a Dios y a la virgen Maria.
El pasado fin de semana, integrantes, estuvieron siendo participes de las fiestas de tradición en honor a San Rafael Arcángel en la Laguna Madre y siendo momentos que se atesoran en gratitud por los multiples milagros pequeños y grandes que llegan a la vida de cada integrantes y a la comunidad.
Cabe de mencionar que las edades de estas Guerreras mujeres son de los 50 años a los 74 años de edad y que han sido participes recorriendo lugares santo, como: en Montemorelos, San Juan de los Lagos y México en la basílica y donde los metros y metros de danza son realizados con gran fe y devoción implorando de las bendiciones por toda una congregación y pais y donde Dios siempre ha puesto su mano y voluntad y por ello la labor de seguir danzando en clamor de las bendiciones personales y colectivas.
Describieron finalmente que se alistan para atender de las invitaciones para celebrar diversas festividades y asi tambien con broche de oro la devoción del 12 de diciembre y esperando de año venidero para continuar danzando en este grupo de matachinas que se propuso un dia consolidar un grupo en la congregación católica y aprendieron desde cero y los resultados han sido para todas un privilegio el honrar a Dios.
Esta encomienda voluntaria motivada por fe en cada una de las integrantes es un honor realizala dado que se ha visto la mano de Dios con tantas y tantas recompensas que describirías son innumerables al danzar y ser parte de este grupo de matachinas católicas.




