Opinión pública

El “espionaje” al servicio del Fiscal

Por Felipe Martínez Chávez

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Un sombrío panorama dibujó este jueves el titular de Seguridad Pública, general Sergio Chávez García, de cómo le dejaron los panistas la estructura y elementos para trabajar.

Como quien dice, una institución desmantelada y saqueada, con unas cuantas patrullas y sin personal operativo, con deudas millonarias por renta de instalaciones y por cuestión de seguros de vida. Los custro helicópteros están fuera de servicio.

Antes de pelar gallo, los azules entregaron a su emisario transexenal, Irving Barrios Mojica, la sección del Centro de Análisis, Inteligencia y Estudios de Tamaulipas (CAIET). Cargaron hasta con los equipos, dijo el nuevo jefe.

El “espionaje” político del Gobierno del Estado, lo que se conocía como “cisencito”, o las “orejas”, fue a parar a manos del “superfiscal” panista ¿para seguir sirviéndoles?.

Por largos sexenios fue la Dirección de Información Política y Social dependiente de la General de Gobierno. De ahí dependían los “informadores” que cubrían actividades y daban seguimiento sobre todo a los opositores, líderes sociales, disidentes y hasta “amigos”.

Funcionaba como una réplica de lo que fue el Centro de Información y Seguridad Nacional, más antes Federal de Seguridad del gobierno federal.

¿Cómo lo puede llevar la Fiscalía? Es un tema que debe manejarse con ojo político y no persecutor del delito. Son temas para definir la conducción del gobierno, información para tomar decisiones, armonizar con los grupos de presión y no perseguirlos.

Fue Egidio Torre Cantú quien institucionalizó a las “orejas” al crear el tal CAIET como se le conoció, esto por decreto del 10 de enero del 2012, como órgano desconcentrado de la General.

Definió las actividades de “estudiar, recolectar, procesar y analizar datos políticos y sociales que le generen al Estado, información que sirva de base para la elaboración de políticas públicas en materia de gobernabilidad y seguridad para el desempeño de las instituciones públicas”.

Tenían la ficha de los líderes del partido en el gobierno y los opositores, luchadores sociales y de derechos humanos, alcaldes y diputados, sus actividades oficiales y clandestinas… Hasta su vida privada e íntima.

Con el cabecismo el órgano de espionaje dio tumbos. Por decreto administrativo de fecha 27 de abril del 2019 Cabeza lo transfiere a la secretaría de Seguridad Pública, área que, como su nombre lo indica, no tiene vela en el entierro en asuntos políticos o de partidos.

Y fue el 22 de junio pasado cuando Francisco García y colaboradores le mandaron a Barrios Mojica el control del CAIET, junto con la Unidad de Inteligencia Financiera, el otro ente que utilizaron para acosar y perseguir a sus enemigos. Dependía de la secretaría de Finanzas tal y como se da a nivel federal.

Igual que estos dos órganos de información, le entregaron el Centro General de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia, los conocidos como C-4 y C-3. El espionaje concentrado en una sola persona, un forastero por cierto.

Hay muchas preguntas ¿hasta cuándo? ¿a quién espía Don Irving? ¿a los funcionarios de la Cuarta “T” Tamaulipas?.

El General Chávez dijo que la administración morenista trabaja ya en ubicar a esos entes donde deben estar.

Otro dolor de cabeza son los llamados Gopes, el grupo de choque panista, adscritos inicialmente al CAIET en Seguridad Pública. A nombre de tales siglas cometieron tantas barbaridades.

Tratando de darles una “lavada de cara”, Cabeza, Verástegui y Abelardo Perales crearon con fecha 8 de julio –otro decreto que no pasa por el Congreso- la Dirección de Operaciones Especiales con el objeto de “desplegar tareas directas, de reconocimiento, de centralización de objetivos tácticos y estratégicos”.

No es un secreto que desde ahí se cometieron tantos crímenes en contra de pacíficos ciudadanos, líderes de oposición y hasta migrantes en la zona fronteriza.

Dice el jefe Chávez que el GOPES no desaparecerá porque el Estado necesita –como toda las policías del mundo- un grupo élite de reacción inmediata para casos de emergencia en seguridad pública, pero el organismo será saneado.

Por ahora los inmovilizaron. Treinta de ellos reciben cursos sobre derechos humanos, uso de la fuerza y proximidad social. Tratan de “hacerlos gente”.

Los restantes 60 fueron enviados a colaborar con la Comisión de Búsqueda de personas (y cadáveres).

Peligroso que toda la inteligencia del Estado permanezca en las manos de una sola persona que, además, es el “representante de las sociedad” para acusar y perseguir delitos.

Las propias cámaras de videovigilancia (4,500) por la extensión del territorio estatal, las tiene bajo su mando el Fiscal transexenal que quiere irse hasta el 2027 ¿será correcto?. Urgen las resoluciones de las Suprema Corte  y un manotazo federal sobre la mesa para volver a la normalidad.

Tema aparte, el Gobernador Américo Villarreal comunicó haberse reunido en Palacio Nacional con el Coordinador de los Programas de Bienestar, Carlos Torres Rosas, con quien acordó “dar seguimiento puntual al Plan de Apoyo a Tamaulipas que puesto en marcha nuestro Presidente López Obrador”.

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