El sueño de la Selección Mexicana llegó a su fin, después de caer (2-1) con Nigeria, en los octavos de final de la Copa Mundial Femenil Sub-17.
El Tricolor atacó en los primeros 25 minutos, pero su juego bajó de ritmo. Además de que las futbolistas perdían rápidamente el balón, un "mal" las acechó a lo largo del compromiso: las lesiones.
Primero, la delantera Natalia Pérez cayó encima de una rival. Aunque permaneció en el campo, continuamente se tocó el brazo, en señal de malestar físico. En la misma posición, Mía Urbano abandonó la cancha en una camilla, porque sufrió un choque que lastimó su rodilla.
Nigeria dio un golpe de autoridad con los goles de Oluebube Umejiaku (40’) y Mary Dunstan (71’), que hundieron a México.
La lucidez apareció por unos instantes, gracias a los tiros de Pérez y Kemberly García. Sin embargo, fue hasta el último respiro del partido que la Selección Mexicana Femenil Sub-17 despertó.
La defensa Emily Delgado anotó un tanto (90+10’) que devolvió la vida al combinado nacional. Aun con el reloj en contra, las dirigidas por Miguel Gamero soñaron con la posibilidad de rescatar el empate. Al menos, hasta que sonó el silbatazo final, que otorgó a Nigeria el boleto a los cuartos de final en el Mundial.
El encuentro dejó como postal la tristeza de las futbolistas mexicanas.




