BRASILIA, Brasil (ANSA/EL UNIVERSAL).- El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva admitió este miércoles que su campaña para la primera vuelta de las elecciones estuvo por debajo de sus expectativas y cuestionó la organización del comando electoral, mientras reorganiza su equipo de cara al balotaje del 25 de octubre frente a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL).
"Hicimos una campaña por debajo de mis posibilidades, podríamos haber hecho más. Le dije a Edinho que esta fue la campaña menos organizada en la que participé desde 1989", afirmó Lula durante una reunión con parlamentarios y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasilia.
Las declaraciones, formuladas durante un encuentro interno, fueron transmitidas por error a través del canal del PT en YouTube.
La transmisión fue interrumpida poco después y el contenido fue eliminado, aunque las declaraciones fueron recogidas por medios brasileños.
"Después de todo lo que entregamos en este país, no conseguimos ganar las elecciones", agregó el mandatario.
Lula quedó segundo en la primera vuelta, con el 45.16% de los votos válidos, frente al 47.03% obtenido por Bolsonaro.
El resultado obligó al presidente a disputar una segunda vuelta el 25 de octubre, en una elección que definirá al próximo mandatario de Brasil.
En paralelo, Lula comenzó a introducir cambios en la estructura de su campaña. Uno de los principales será la incorporación del senador y exministro de Educación Camilo Santana a la coordinación general, función que hasta ahora estaba concentrada en el presidente del PT, Edinho Silva.
El nuevo esquema supone un comando compartido entre Santana y Silva y se produce después de las críticas internas a la conducción de la campaña durante la primera vuelta.
Santana, senador por Ceará, estado del nordeste brasileño donde el PT obtuvo la victoria, suma así una posición central en la estrategia para el balotaje.
El cambio también es interpretado dentro del partido como una señal de respaldo a Santana y, al mismo tiempo, como un cuestionamiento a la conducción de Silva.
La reorganización alcanza, además, al ministro de Comunicaciones, Sidônio Palmeira, quien ha perdido peso en el comando electoral.
Con menos de tres semanas hasta la segunda vuelta, Lula busca reordenar la campaña y ampliar su capacidad de movilización frente a Bolsonaro, en una disputa que quedó abierta tras una primera vuelta marcada por la estrechez de la diferencia entre ambos candidatos.




