H. Matamoros, Tam.- El campo de Matamoros entra en octubre con la mirada puesta en el cielo. Las lluvias pronosticadas para este fin de semana podrían convertirse en un respiro para los productores, ante una sequía que mantiene más de 30 mil hectáreas sin trabajar en el municipio.
Manuel Gómez, presidente del 13 Comité Municipal Campesino de Matamoros, señaló que actualmente apenas se ha trabajado alrededor del 30 % de la superficie que normalmente se prepara en la zona ejidal, mientras que el 70 % restante permanece sin actividad.
“La gente sí está muy desanimada”, reconoció el dirigente campesino, quien explicó que detrás de las tierras sin trabajar hay productores que no cosecharon, carecen de recursos, no tienen acceso a créditos y tampoco cuentan con programas federales que les permitan recuperar el ánimo para continuar con la actividad.
“La preocupación aumenta porque octubre representa prácticamente una de las últimas oportunidades importantes para recibir lluvias”, explicó Gómez, quien indicó que septiembre y octubre históricamente son meses lluviosos, mientras que noviembre y diciembre presentan menores precipitaciones.
Explicó que el impacto de la sequía ya se refleja en la producción de Tamaulipas y recordó que, en años favorables, el estado ha llegado a producir hasta 2 millones 300 mil toneladas de granos, mientras que este año apenas se alcanzaron alrededor de 650 mil toneladas, lo que representaría una caída cercana al 70 %.
Pero el problema, dijo, podría ir más allá del campo, pues advirtió que una menor producción puede incrementar la dependencia de sorgo y maíz provenientes del extranjero y, eventualmente, presionar los precios de los granos.
Mencionó que, por ahora, la esperanza está puesta en las lluvias pronosticadas para este fin de semana, ya que, para miles de hectáreas de Matamoros, octubre podría marcar la diferencia entre volver a trabajar la tierra o enfrentar otro ciclo agrícola golpeado por la sequía.




