Durante 187 años, el sistema de salud de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) operó de forma exclusiva con personal egresado de sus propias escuelas, la Escuela Militar de Medicina y la de Sanidad; sin embargo, en la última década se vio obligada a abrir masivamente sus puertas a médicos civiles.
Lo anterior, derivado de tres dificultades: la primera, el déficit de médicos especialistas que aqueja a todo el país y que también alcanzó a las Fuerzas Armadas.
La segunda, la fuga de médicos militares, quienes solicitan su baja del Ejército una vez que cumplen con los años obligatorios de servicio que les exige la institución por haber costeado sus estudios, y la tercera dificultad es la creación de la Guardia Nacional, que incrementó drásticamente el número de elementos y familias que dependen de los servicios de salud de la Sedena.
Este martes, en la conferencia mañanera, el general secretario Ricardo Trevilla Trejo confirmó la incorporación de civiles a sus filas para la atención.
"La infraestructura —hablando de hospitales, es suficiente—, tal vez incrementaron los turnos; por supuesto se aumentaron la capacidad en la Escuela Médico Militar, el ingreso en la Escuela Militar de Enfermería, en la Escuela de Graduados de Sanidad, y también hemos contratado a personal civil".
Plazas
La capacidad de egresados de la Escuela Militar de Graduados de Sanidad dejó de ser suficiente para cubrir todas las plazas requeridas en la red de clínicas y hospitales militares del país. Para llenar estos huecos, la institución tuvo que recurrir al talento de las universidades civiles.
Los datos oficiales de la Dirección General de Sanidad advierten que uno de cada cuatro trabajadores de la salud en la Sedena es civil.
De los cerca de 18 mil 500 empleados en clínicas, hospitales, unidades médicas y centros regionales de salud de la Defensa, 4 mil 826 son civiles, lo que representa 26.09% de la fuerza laboral total de sanidad en la institución.
El ejemplo más drástico ocurre en el Hospital Central Militar. Mientras que entre los años 2012 y 2014 reportaba cero plazas eventuales de civiles, para 2015 la cifra subió a 92 y alcanzó su punto máximo en 2024, con mil 062 civiles contratados, estabilizándose en 778 plazas de las 3 mil 500 que existen para 2026.
Esta misma tendencia se repite en unidades de alta especialidad y regiones estratégicas, como lo es el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, que operó con cero civiles hasta 2017 y para 2026 su subsistencia depende de 460 empleados civiles eventuales.
El Hospital Militar Regional de Santa Lucía, Estado de México, pasó de apenas tres contratos civiles en 2016 a 166 en 2026. En tanto que la Unidad de Especialidades Odontológicas pasó de iniciar con ocho civiles eventuales en 2016 y proyecta 48 plazas para 2026.
Los 4 mil 826 civiles contratados bajo la modalidad de plazas eventuales se encuentran distribuidos en un total de 57 instalaciones médicas militares a lo largo y ancho del país.
De acuerdo con el documento obtenido por EL UNIVERSAL vía transparencia, solamente tres instalaciones médico-militares en México reportan cero contrataciones civiles para 2026, siendo estas los hospitales militares de Temamatla, Estado de México; Monterrey, Nuevo León, y Mérida, Yucatán.
La fuerza laboral civil que trabaja en hospitales militares a nivel nacional se compone de 465 médicos especialistas, 396 médicos generales, 48 dentistas generales, 53 odontólogos con especialidad, 117 enfermeras especialistas y mil 514 enfermeras generales. También se tiene registro de mil 223 licenciados especialistas y 558 técnicos, así como 450 empleados de apoyo.
Se reducen especialistas
A la nueva realidad del sistema médico militar se une la falta de especialistas. Mientras el personal general se ha incrementado de manera considerable, los médicos especialistas han experimentado recortes importantes.
De acuerdo con las cifras oficiales, los médicos "sin especialidad" adscritos a Sanidad pasaron de 837 en 2021 a mil 045 en 2026.
En contraste, el sistema reporta que en 2021 la Sedena contaba con 91 anestesiólogos y para 2023 eran 88; sin embargo, en 2024 la cifra se desplomó a 51, para luego repuntar a 106 en 2026.
En lo que respecta a pediatras, de mantener un promedio de 77 en 2021 y 65 en 2023, en 2024 el registro cayó a apenas siete médicos pediatras en todo el sistema centralizado.
En 2021, la Sedena contaba con 31 siquiatras adscritos a su Dirección General de Sanidad y hospitales. Para 2026 la cifra disminuyó a 28, en tanto que en el área de enfermería, la especialidad en Psiquiatría y Salud Mental cuenta apenas con siete enfermeras/os en todo el sistema centralizado en este año (aunque hay 17 adicionales registrados bajo la vieja etiqueta de Psiquiatría y Neurología).
Otras especialidades que muestran reducciones netas son los especialistas en Medicina Interna, que disminuyeron de 31 en 2021 a 24 en 2026. Mientras que la Gineco-Obstetricia, a pesar de tener un repunte de 83 médicos en 2026, experimentó una caída previa en 2024, ubicándose en apenas 45 especialistas.
A la fecha, en las instalaciones militares y en las redes sociales de la Secretaría de la Defensa Nacional se difunden carteles y spots promocionales en los que sigue vigente la convocatoria para que personal civil del sector salud se integre al servicio de sanidad militar.




