"Necesitamos más presupuestos para la ciencia, la cultura, la educación y la salud, pilares esenciales de una política de izquierda", afirmó Juan Villoro al recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2026 en la sala de Murales del Palacio de Bellas Artes, donde también habló de la crítica: "Todo gobierno que se precie de ser progresista debe ofrecer las mejores condiciones para ser criticado".
Galardonado "por la amplitud y alcance de su obra, que abarca distintos géneros con maestría y rigor", el narrador, ensayista, cronista y traductor en su discurso, "El espejo de obsidiana", habló de Carlos Fuentes y de sus obras: "La región más transparente, Cristóbal nonato" y "El espejo enterrado", dijo también que en este momento en el que la ultraderecha se hace cargo de la mayoría de los países de América Latina, es de agradecer que representemos una zona de excepción, sin embargo, indicó que las carencias que no se atienden "incuban dramas que pueden ser insalvables".
Tras la ceremonia que estuvo presida por la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza; por el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí; y por Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, Juan Villoro detalló que México tiene un endeudamiento enorme y eso ha impedido tener suficiente gasto social.
"Se han destinado recursos a los programas asistenciales, pero no se destina lo suficiente a lo más importante, que es la educación, la cultura, la ciencia y la salud, sobre todo que son los pilares de un gobierno de izquierda", afirmó y dijo que quienes han apoyado estas causas, "estamos esperando que se privilegien estos sectores".
Luego de que el rector Lomelí dijera que a través de los diversos géneros, Villoro "ha incorporado una visión crítica y una agudeza capaz de desnudar las contradicciones de la vida cotidiana", y de que Curiel de Icaza señalara que como ensayista observa a los que padecen las desigualdades y los que ejercen el poder, Villoro habló sobre crítica y polarización.
Recordó cuando López Obrador le hizo "el dudoso honor de dedicarme dos mañaneras" para decir que no se sabía bien lo que iba a escribir y pensar, "incluso improvisó un calificativo para mí y dijo que era ‘gelatinoso’, porque no me podía definir. Me pareció un gran elogio que le agradezco, porque la verdadera función de alguien que observa la realidad es que tú no sepas de antemano lo que va a comentar, porque si siempre opina lo mismo y apoya por rutina, ya no es un analista, sino un propagandista", dijo.
Y apuntó que el lugar del cronista, del analista crítico, es sentarse en el hueco entre las dos sillas de los dos actores opositores, y desde ese lugar incómodo, debe decir lo que piensa.




