"Un desastre", un "baño de sangre". Los republicanos comenzaron a evaluar este miércoles la magnitud de su derrota en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, en las que perdieron el control de ambas cámaras del Congreso y sufrieron importantes retrocesos en estados considerados bastiones conservadores.
"La noticia más importante es la derrota de Greg Abbott", afirmó Steve Bannon, exestratega de la Casa Blanca y una de las figuras más influyentes del movimiento MAGA.
La caída del gobernador republicano, derrotado por la demócrata Gina Hinojosa después de tres mandatos consecutivos, provocó una fuerte conmoción entre los seguidores de Trump.
Texas, uno de los principales bastiones republicanos del país, también eligió al demócrata James Talarico para el Senado, poniendo fin a casi cuatro décadas sin victorias de ese partido en una elección senatorial en el estado.
Los resultados representaron un golpe significativo para Trump, que había respaldado a varios de los candidatos derrotados y apostado a mantener la mayoría republicana en el Congreso.
Bannon, quien durante los días previos a los comicios había advertido sobre el riesgo de una "guerra civil" dentro del Partido Republicano en caso de derrota, volvió a quedar en el centro del debate sobre el futuro del movimiento conservador.
El exasesor presidencial también expresó su sorpresa por los sondeos a boca de urna que mostraron una fuerte reducción de la ventaja republicana entre los votantes masculinos.
La derrota desató cuestionamientos internos sobre la estrategia de campaña, la selección de candidatos y el papel del presidente en las contiendas más disputadas.
Según Axios, legisladores republicanos comenzaron a responsabilizar a sus dirigentes por la magnitud de las pérdidas.
Para Bannon y otros referentes del movimiento MAGA, el desafío será determinar si la derrota impulsa una reorganización del partido o profundiza las divisiones entre los dirigentes más cercanos a Trump y los sectores conservadores tradicionales.




