La celebración del Día de Muertos representa una oportunidad para recordar con amor a quienes ya fallecieron, pero también para encontrar consuelo en la fe y en la esperanza de volver a reunirse con ellos, expresó Eugenio Andrés Lira Rugarcía, obispo de la Diócesis de Matamoros-Reynosa.
El prelado señaló que la pérdida de un ser querido provoca dolor y tristeza; sin embargo, desde la perspectiva cristiana, la resurrección de Jesucristo representa la promesa de que la muerte no es el final, sino el paso hacia la vida eterna.
Explicó que durante las celebraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, la Iglesia recuerda a quienes han partido, pide la intercesión de los santos y eleva oraciones por las personas fallecidas.
Lira Rugarcía destacó que los vínculos de amor no desaparecen con la muerte y que esta conmemoración permite mantener presente a quienes formaron parte de la vida de las familias, con la confianza de que algún día podrán reencontrarse en la presencia de Dios.
Indicó que, aunque la ausencia física de los seres queridos sigue siendo motivo de tristeza, la fe ofrece consuelo al recordar que la vida no termina con la muerte y que existe la esperanza de una felicidad eterna.
Finalmente, invitó a la población a vivir estas fechas no solamente como un recuerdo de quienes se adelantaron, sino como una celebración llena de esperanza, siguiendo el camino de Jesús a través del amor y las buenas acciones.




